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nutricion · 5 de febrero de 2026

Hidratación y electrolitos: ajustar la estrategia por distancia, ritmo y clima

“Beber agua” es un mensaje incompleto: la decisión real es cuánto, cuándo y con qué composición, según condiciones y duración.

Hidratación y electrolitos: ajustar la estrategia por distancia, ritmo y clima

La hidratación es un pilar transversal: afecta percepción de esfuerzo, termorregulación y la capacidad de sostener ritmos.

La estrategia cambia por distancia: en pruebas cortas el margen de error suele ser menor; en largas la acumulación de déficit se paga caro.

No solo importa el volumen de líquido: sodio (y otros electrolitos) condiciona la retención y el equilibrio, especialmente con calor y sudoración alta.

Ritmo y clima mandan: a mayor intensidad y temperatura, mayor tasa de sudor y mayor necesidad de planificar avituallamientos realistas.

Un error común es improvisar: el día de carrera no es el momento de experimentar concentraciones o productos nuevos.

La logística importa: beber “perfecto” es irrelevante si el corredor no tolera el estómago o no puede ejecutar el plan en carrera.

Conviene pensar en rangos y señales: sed, color de orina (fuera de carrera), calambres, mareo, y pérdida de rendimiento súbita.

El objetivo no es “hidratar al máximo”, sino evitar deshidratación significativa sin caer en exceso de líquidos.

En trail y ultras, el componente alimentario y el tiempo total convierten la estrategia en un problema de gestión, no de receta única.